Entrada del blog por Aula Virtual Administrador

Todo el mundo

  1. Queremos que nos digan que nos aman. Sí, necesitamos escuchar las palabras. No nos gusta ser como el pobre Tevye en El Violinista en el Tejado, rogándole a su esposa después de 25 años de matrimonio que responda la pregunta, "¿Me amas?". Queremos que nos digan “Te amo”. Frecuentemente.

  2. Y queremos que sus palabras se traduzcan en acciones. (Sí, ¡somos muy demandantes!). Si nos dicen que nos aman y luego proceden a ignorar todas nuestras peticiones, necesidades y deseos, su declaración sonará falsa. ¿No están seguros de cómo hacerlo? Pregúntennos. Nosotras tenemos una lista.

  3. Queremos ser más importantes que su trabajo. Apreciamos su (nuestra) necesidad de realización profesional, pero queremos sentirnos como que somos la primera prioridad. Esto se manifiesta usualmente a través de llamar durante el día para saber cómo estamos, contestar nuestras llamadas y sonar como si realmente estuvieran interesados en hablar con nosotras, y tratarnos (al menos) tan bien y con tanto respeto y distinción como tratan a su mejor cliente.

  4. El tiempo con ustedes es mucho más valioso para nosotras que más dinero. Sí, apreciamos las lindas posesiones pero preferiríamos salir a caminar con ustedes o pasar una tranquila velada juntos que recibir un regalo. Los bienes materiales no compensan y nunca podrán compensar el hecho de no verlos a ustedes.

  5. Unas cuantas palabras de apreciación hacen una gran diferencia: "Gracias por la cena. Estaba deliciosa. Realmente me gustó el sabor" es una frase definitivamente alentadora. Todos quieren sentir que sus esfuerzos son tomados en cuenta y no dados por sentado. O: "Sé que también estás ocupada; gracias por ir a la lavandería". Entienden la idea...

  6. Aunque ustedes nunca se embarazan, nuestros hijos son una responsabilidad compartida. No es "nada del otro mundo" (sus palabras) cuando yo los cuido, ni tampoco es "un extraordinario acto de bondad" (sus palabras implícitas) cuando ustedes lo hacen. (Además, me he dado cuenta de que cuando yo salgo de viaje, tú recibes comidas y ofrecimientos de ayuda; sin embargo cuando tú sales de viaje, nadie ofrece nada...) Estamos en este camino juntos y ambos somos responsables por nuestra familia.

  7. Nosotras no crecemos ni cambiamos a través de las críticas (¿acaso ustedes sí?). Puede que ustedes se hayan convencido de que solamente lo hacen por nuestro propio bien, pero 1) están equivocados porque es hiriente e inefectivo y 2) probablemente lo están haciendo para que sus vidas sean más fáciles. Como los niños (y las plantas) crecemos mejor cuando somos nutridas, cuidadas y amadas.

  8. Que seamos capaces no significa que queremos hacer todo nosotras mismas. Cambiar una ampolleta o sacar la basura no son habilidades exclusivamente masculinas. Yo soy con certeza capaz de ambas (esta no es una fuente de gran orgullo) y frecuentemente realizo estas actividades. Pero queremos que ustedes alivien nuestra carga, que nos cuiden – en todos los aspectos. Nos sentimos atendidas emocionalmente cuando ustedes se hacen cargo de algunas de estas responsabilidades, mundanas y de otro tipo.

  9. ¡La ropa cuesta más de lo que ustedes creen! Sólo estoy siendo parcialmente irónica aquí. Especialmente para hombres recién casados quienes nunca han caminado por la sección de mujeres de una tienda de departamentos, los precios de zapatos básicos, vestidos y faldas pueden parecer absurdos. Probablemente lo son. Pero deben ser sensibles a nuestras necesidades y a lo que un presupuesto de gastos realista (considerando muchos factores) será. ¡Esta experiencia les servirá de mucho si alguna vez llegan a ser padres de chicas adolescentes!

  10. Nunca hagan comentarios acerca de nuestro peso, excepto para decir cuan flacas y hermosas nos vemos

Por: Emuna Braverman -

 

[ Modificado: Thursday, 20 de December de 2012, 14:53 ]